La planeación para el retiro suele ser un tema que se posterga hasta que la edad de jubilación es inminente. Sin embargo, para los trabajadores pertenecientes a la denominada Generación de Transición (aquellos que comenzaron a cotizar antes de julio de 1997) existe un vehículo financiero de vital importancia que puede determinar la calidad de vida en su etapa de retiro: la Modalidad 40.
Conocida técnicamente como la Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, esta herramienta permite, a los trabajadores que han sido dados de baja de su empleo formal, seguir aportando al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por cuenta propia. El objetivo no es meramente mantener el acceso a la seguridad social, sino optimizar estratégicamente dos variables críticas en el cálculo de la pensión: el número de semanas cotizadas y el promedio salarial de los últimos años de vida laboral.
Este año, ante los ajustes en las cuotas y el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) es imperativo comprender a fondo el funcionamiento, los costos y los beneficios de esta modalidad para convertirla en una inversión patrimonial sólida.
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¿Qué es la Modalidad 40 y cuáles son los requisitos de acceso?
La Modalidad 40 es un derecho legal fundamentado en la Ley del Seguro Social que permite a una persona física continuar cotizando ante el instituto tras la terminación de una relación laboral.
Al contratarla, el trabajador asume la responsabilidad de pagar tanto la cuota que le correspondía como la que anteriormente cubría el patrón. La ventaja de este mecanismo es que puede hacer que aumentes el monto pensionario hasta en un 300%.
Para ser elegible y que esta estrategia rinda los frutos esperados, se deben cumplir tres condiciones fundamentales:
- Pertenecer a la Ley del 73: Es decir, haber iniciado la cotización ante el IMSS antes del 1 de julio de 1997. Aunque los trabajadores bajo la Ley del 97 pueden inscribirse, para ellos el beneficio se limita a sumar semanas para alcanzar el derecho a una pensión mínima garantizada, ya que su monto final dependerá exclusivamente de su ahorro en la AFORE, no de su promedio salarial.
- Estar en situación de baja patronal: No se puede estar cotizando simultáneamente con un patrón y en Modalidad 40.
- Cumplir con el periodo de vigencia: El trabajador debe tener al menos 52 semanas cotizadas en los últimos cinco años anteriores a la fecha de la baja. Además, no deben haber pasado más de cinco años desde la última relación laboral para poder inscribirse sin necesidad de reactivar derechos.
Cómo se calcula la pensión
Para comprender por qué la Modalidad 40 es tan efectiva, es necesario analizar la fórmula que utiliza el IMSS para determinar la cuantía de la pensión bajo el régimen de 1973. La institución considera principalmente dos factores:
- Total de semanas cotizadas: El mínimo legal son 500 semanas, pero el rendimiento de la pensión se incrementa significativamente por cada bloque de 52 semanas adicionales por encima del mismo.
- Promedio salarial de las últimas 250 semanas: Esto equivale aproximadamente a los últimos cinco años de vida laboral cotizada.
Aquí reside el valor estratégico de la Modalidad 40: permite al trabajador elegir el salario con el que desea cotizar, pudiendo registrarse como un salario mucho más alto del que tuvo durante su carrera profesional, hasta un límite de 25 UMAs diarias. Al elevar artificialmente este promedio en el tramo final de la carrera, el monto de la pensión puede incrementarse en porcentajes que llegan a superar el 300% o 400% en comparación con la pensión mínima.
El costo de la Modalidad 40 en 2026
Un aspecto crítico que ha evolucionado recientemente es el costo de inscripción. Derivado de la reforma a la Ley del Seguro Social de 2020, las cuotas patronales de la rama de Cesantía en Edad Avanzada y Vejez están sufriendo un incremento gradual que inició en 2023 y concluirá en 2030.
Para este 2026, la cuota patronal que el trabajador debe absorber ha ascendido, situando el costo total de la Modalidad 40 en aproximadamente un 13.34% del salario diario registrado.
Por ejemplo, si un trabajador decide cotizar con el salario máximo permitido en 2026 (tomando como referencia el valor proyectado de la UMA), el pago mensual al IMSS podría superar los $11,300 pesos.
Si bien esta cifra representa un egreso considerable, debe evaluarse bajo la óptica del Retorno de Inversión (ROI). Si una inversión total de $680,000 pesos a lo largo de cinco años logra elevar una pensión de $10,000 a $45,000 pesos mensuales, el excedente de $35,000 mensuales permite recuperar el capital invertido en menos de 20 meses de cobro de pensión. En términos de análisis de riesgo, no existe instrumento financiero en el mercado regulado que ofrezca una garantía de rentabilidad vitalicia de tal magnitud.
Desventajas de la Modalidad 40
A pesar de sus bondades, la Modalidad 40 no es una solución universal y presenta riesgos si se ejecuta sin asesoría profesional:
- El problema de las semanas cotizadas: Invertir en el salario máximo es ineficiente si el trabajador cuenta con pocas semanas cotizadas (por ejemplo, menos de 800). El sistema del IMSS premia la permanencia, por lo que un salario alto con pocas semanas resultará en una pensión modesta debido a que no se alcanzan las asignaciones por Cuantía Básica e Incremento Anual necesarias para maximizar el monto.
- La vigencia de derechos: Si un trabajador deja de cotizar por más de cinco años, pierde la vigencia de sus derechos. Para recuperarlos y poder inscribirse en Modalidad 40, deberá laborar nuevamente al menos 52 semanas con un patrón bajo el régimen obligatorio. Intentar contratar la modalidad fuera de este plazo resultará en un rechazo por parte del instituto.
- Capacidad de flujo de efectivo: Dada la naturaleza creciente de las cuotas hasta el 2030, el trabajador debe prever que el pago mensual se incrementará cada año. Es vital contar con un fondo de reserva para asegurar el pago puntual, ya que el impago de dos cuotas consecutivas puede derivar en la baja del programa, complicando la estrategia del promedio salarial.
Cómo realizar el trámite para la Modalidad 40
La digitalización de los servicios del IMSS ha facilitado el acceso a este derecho, por lo que ahora el trámite puede realizarse de dos maneras: En línea o de forma presencial.
Si quieres realizar el trámite en línea, podrás hacerlo a través del portal del IMSS utilizando la CURP, el número de la seguridad social (NSS) y un correo electrónico. Es la vía más recomendable, ya que es mucho más ágil, pero requiere que los datos del sistema coincidan perfectamente con los del trabajador.
Si por el contrario prefieres la opción presencial, podrás hacer el trámite en la subdelegación correspondiente del IMSS. Esta vía es recomendable si existen discrepancias en las semanas cotizadas o si se requiere de una atención personalizada para definir el salario de inscripción.